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Las víctimas de trata, los menores extranjeros no acompañados y los niños refugiados en España son la infancia más desprotegida y ven vulnerados sus derechos a diario. En su último informe, “Infancias invisibles”, la ONG Save the Children denuncia cómo estos niños permanecen invisibles ante la sociedad, las instituciones y las administraciones.

Cada vez más niños abandonan sus países huyendo de las guerras, la violencia o la pobreza y este panorama se refleja, por ejemplo, en que en todo el mundo hay 30 millones de niños refugiados y desplazados internos.  “La explotación, el abuso o la falta de acceso a la educación son algunos de los riesgos a los que se enfrentan los niños que huyen de sus países, pero uno de los mayores peligros es la invisibilidad. Europa y sus Estados miembros, entre ellos España, se han olvidado de que estamos hablando de niños por encima de vallas o fronteras”, denuncia Andrés Conde, director general de Save the Children.

España no está cumpliendo con su obligación legal de proteger a los niños que llegan a nuestro país, anteponiendo su condición de inmigrantes a la de menores de edad.  No existe voluntad política ni personal especializado en infancia para identificar a los niños que se encuentran en peligro y darles la protección necesaria. Tampoco hay recursos suficientes y adecuados para atenderles. “Que haya niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual y menores no acompañados encerrados en los CIE es un clarísimo ejemplo de cómo el Estado español sólo ve migrantes donde debería ver niños a los que proteger”, añade Conde.

Menores extranjeros no acompañados

A los niños extranjeros que llegan solos a España se les trata como inmigrantes antes que como niños. Se encuentran con trabas para recibir protección y educación, para recibir la tutela e, incluso, para denunciar las violaciones de derechos que sufren.

En 2014, el último año del que se tienen datos, 3.660 menores que habían llegado solos a España fueron tutelados por el Estado. Estos niños viajan desde Marruecos y Argelia principalmente, aunque algunos también llegan desde Siria o el África subsahariana.

No todos los niños que llegan solos son tutelados, en muchas ocasiones, el sistema les excluye y les abandona sin ningún apoyo. Independientemente de si los niños llegan o no con documentación, su edad se verifica con una radiografía del hueso de la muñeca, una prueba muy cuestionada por organismos de Naciones Unidas o el Defensor del Pueblo. Por tanto, algunos niños que son menores según su documentación, no lo son para el Estado y quedan en un limbo, sin derecho a la educación o a la sanidad, entre otros, obligados a vivir en la calle, muchas veces, de la mendicidad o la prostitución.

La situación es especialmente dura para los menores no acompañados que viven en Melilla. Entre 20 y 60 niños duermen al raso, no van al colegio y arriesgan sus vidas (muchas veces las pierden) intentando cruzar a la península. Nadie nos escucha, quiero irme con mi madre que está en Algeciras. Lo que quiero es trabajar, en lo que sea, que me arreglen los papeles, salir de Melilla”, explica uno de estos menores a Save the Children.

Además, la nueva Ley de Seguridad Ciudadana permite las llamadas devoluciones en caliente nada más pisar suelo español, lo que hace imposible verificar si se trata de menores de edad o refugiados. Existen casos constatados de niños expulsados por esta práctica ilegal, denunciada por el Comisario Europeo de Derechos Humanos.

En el caso de Euskadi, Save the Children denuncia la lentitud en la tramitación de los permisos de residencia y de trabajo, ya que esta situación provoca que, tras cumplir la mayoría de edad, los jóvenes extranjeros solos que no hayan conseguido un permiso de residencia durante la transición a la edad adulta se encuentren en la calle al perder la tutela de las instituciones.

Niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual

Las niñas víctimas de trata son invisibles para todos, excepto para sus explotadores. Según la Policía, en 2014 había 13.983 mujeres y niñas en riesgo de trata en España, aunque según otras fuentes la cifra puede ascender a 45.000. De las 900 que fueron identificadas, sólo 17 eran menores de edad, una cifra que refleja la falta de voluntad política para identificarlas.

Estas niñas están vigiladas, amenazadas y son agredidas si muestran desobediencia, pero España no cuenta con mecanismos apropiados que permitan llegar hasta ellas. A pesar de que si hay indicios de que la víctima es menor de edad se la debe tratar como tal, la Administración española hace lo contrario y tiende a considerarlas adultas. Como a los menores extranjeros solos, se les practica la prueba de la muñeca para determinar su edad, pero algunas, coaccionadas por el miedo o las amenazas, se declaran adultas y, en estos casos, ni siquiera se les practica la prueba.

En las pocas ocasiones que son identificadas, las autonomías, que ostentan la tutela, no proporcionan los cuidados y atención necesarios. En Euskadi, durante la legislatura anterior, se elaboró un protocolo de atención a las víctimas de trata en situación regular que, por primera vez, estableció unos mecanismos de protección específicos para las mujeres víctimas de trata. Sin embargo, se obvió la situación de las niñas, que quedaron fuera de la atención y protección recogida en este protocolo.

 No existen centros específicos para menores víctimas de trata y quedan expuestas a sus explotadores, que en muchas ocasiones vuelven a captarlas. Es el caso de Evelyn, una menor que llegó a España en patera. Ninguna autoridad se encargó de verificar si era víctima de trata a pesar de los indicios denunciados por la ONG que la atendió al llegar. Evelyn fue trasladada a un centro de menores en Madrid sin capacidad para recuperar a las víctimas de trata. El primer fin de semana, la menor no regresó al centro y se teme que pueda haber sido explotada de nuevo.

Las víctimas de trata tienen hijos que escapan a los radares del Estado. Hay casos en los que los recién nacidos son abandonados en el hospital y otros en los que quedan en manos de las mafias, que los usan para controlar a sus madres. Según la Fiscalía General del Estado, 145 bebés y niños pequeños llegaron en patera a nuestro país, que podrían ser hijos de víctimas de trata.

Niños refugiados

En 2015, 14.600 personas solicitaron asilo en España huyendo de guerras o persecuciones y, de ellas, 3.754 eran niños. El sistema de acogida español no cumple con los estándares europeos y no está preparado para atender las necesidades de los niños ni de sus familias. No existe capacidad ni de tramitar en el tiempo adecuado las solicitudes ni de alojar de forma apropiada a los refugiados. Las esperas por la documentación duran meses sin que los padres puedan buscar trabajo y las ayudas para la integración o el apoyo psicológico son mínimas. A los niños que llegan solos, pero tienen familia en otros países europeos, no se les facilita la reunificación familiar.

Muchas familias sirias deciden entrar en Europa a través de Melilla para no arriesgar sus vidas en el mar. Aunque los peligros que encuentran son otros: cruzar varios países en situación irregular, sin recursos y sin educación para sus hijos. Para poder atravesar la frontera marroquí, tienen que recurrir a las mafias y se ven casi siempre obligados a entrar por separado, lo que supone un peligro añadido para los niños.

Una vez que los refugiados han llegado a la península, los trámites para la obtención del asilo se alargan durante meses, lo que dificulta que puedan reunirse con sus familiares. Además, no hay personal especializado y con formación en infancia entre los policías y los instructores de solicitudes de asilo, lo que impide detectar las necesidades de los niños, que no son escuchados ni informados.

Save the Children exige a los candidatos a la presidencia del Gobierno que, ante las próximas elecciones, sitúen a estos niños entre sus prioridades, se comprometan a tomar medidas para protegerles y les traten como lo que son: niños.

A los poderes públicos, administraciones centrales y autonómicas, la ONG exige:

–          Voluntad política y medidas sencillas para proteger a los menores extranjeros no acompañados. Es necesario, entre otras medidas, que estos niños cuenten con un abogado a la hora de hacer las pruebas de determinación de su edad y no se haga la prueba a aquellos que tienen documentación que les acredita como menores. Asimismo, es fundamental agilizar la gestión del permiso de residencia desde el momento en el que empieza la tutela por parte de las Diputaciones Forales para garantizar su plena integración cuando cumplan la mayoría de edad.

–          Dedicar los recursos necesarios y capacitar a los profesionales para identificar a las víctimas de trata que se encuentran en España.

–          Crear un Plan Estratégico Nacional de acogida e integración para personas solicitantes de asilo, con especial foco en las necesidades de los niños, y fomentar las acciones de convivencia y diversidad que favorezcan la acogida e integración de los niños refugiados.

–          Adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la reagrupación de las familias refugiadas que se encuentren separadas.

–          Cumplir de inmediato con el compromiso de reubicación y reasentamiento de refugiados en España.

 

Accede aquí al informe

 

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